Acabo de aceptar una designación como perito valuador de bienes inmuebles en un juicio, una situación común en mi profesión. Sin embargo, este nombramiento tiene una particularidad clave: he sido designado en rebeldía de la parte demandada. Esto significa que el juzgado me ha nombrado para actuar en nombre de una de las partes que no designó a su propio experto.
Esta es, precisamente, la clase de asuntos que muchos colegas prefieren no tomar. Y sus razones son comprensibles. Por ello, me parece oportuno reflexionar sobre los desafíos que implica y el compromiso que representa.
?? ¿Por Qué Muchos Peritos Evitan estos Nombramientos?
Desde una perspectiva profesional y objetiva, los motivos para dudar en aceptar un cargo en rebeldía son principalmente prácticos y de alto riesgo. No se trata de falta de voluntad, sino de una evaluación de factores que complican enormemente la labor:
Incertidumbre de Pago: Es la razón principal. Generalmente, los honorarios del perito deben ser cubiertos por la parte que lo designa. Cuando esa parte está en rebeldía (es decir, ausente o no participativa en el proceso), la garantía de recibir el pago por el trabajo realizado se vuelve muy incierta. El perito invierte tiempo, conocimiento y recursos sin una seguridad de retribución.
Dificultad de Acceso al Inmueble: Para valuar correctamente una propiedad, es indispensable inspeccionarla físicamente. Cuando la parte demandada no coopera, el acceso se convierte en un obstáculo monumental. A menudo se requiere solicitar al juez una orden de cateo o el uso de la fuerza pública, lo que añade una capa de complejidad, tiempo y hasta riesgo personal al proceso.
Falta de Documentación e Información: Una valuación precisa se apoya en documentos como escrituras, planos, boletas prediales y de agua. La parte en rebeldía no proporcionará nada de esto. El perito debe entonces realizar una labor casi detectivesca, buscando en registros públicos y otras fuentes para obtener la información mínima necesaria, lo que implica una carga de trabajo significativamente mayor.
? Entonces, ¿Por Qué Aceptar el Cargo?
Aceptar este nombramiento es, en esencia:
Garantizar la Equidad: Asegurar que el valor del inmueble en disputa sea determinado por un técnico y no quede a la libre estimación de la otra parte.
Facilitar la Justicia: Permitir que el proceso judicial avance sobre bases técnicas sólidas.
Honrar la Profesión: Asumir la responsabilidad que conlleva ser un especialista de confianza para los tribunales.
Inicio esta encomienda consciente de los desafíos, pero con la firme convicción de que la objetividad y la ética profesional deben prevalecer, sin importar las circunstancias del caso. Mi compromiso es con la técnica, la verdad y, en última instancia, con la justicia.
¿Tú que opinas? ¿Aceptarias el cargo? ¿Encuentras otros riesgos?
